La Verdadera y desconocida historia del primer vibrador

¿Queres saber quien fue el pionero del mundo de los Vibradores? Leé este artículo y convertite en el más crack de la cultura del Sex Shop.

En primer lugar, y para no generar dudas, conviene hacer una aclaración: La historia del primer VIBRADOR no es la misma que la del primer DILDO (que es muy divertida también, incluye a Cleopatra y a las… ¿¿¿abejas???). El dildo se diferencia del vibrador, justamente, por no contar con vibración. Pero volvamos entonces al eje de la cuestión, la aparición del vibrador y su entrada al mundo del placer.

Para dar un poco de contexto, nos tenemos que ubicar en la Época Victoriana, auge de la Revolución Industrial y momento de grandes cambios sociales. Por esos años era común hablar de la Hystería Femenina una «enfermedad» caracterizada por la presencia de una extraña mezcla de síntomas: dolor de cabeza y de cuerpo, ataques de llanto y risa, pesadez abdominal, insomnio, desfallecimientos, espasmos musculares, parálisis y hasta ceguera (es decir absolutamente cualquier cosa que pudiera sucederle a una mujer) cuya solución consistía en un masaje manual a realizar sobre esa zona de la anatomía femenina que hoy podemos llamar clítoris.

Para este tratamiento los doctores eran asistidos por una «comadrona» (Persona que tiene por oficio asistir a la mujer en el parto; antiguamente, este oficio era ejercido solo por mujeres basándose en la experiencia tradicional y actualmente requiere titulación específica), que utilizaba aceite para estimular la zona vaginal hasta llevarla a tener un paroxismo histérico o, como le decimos ahora, orgasmo. De esta forma se liberaban de la «hysteria».

El problema que todo esto generaba es que a veces el «masaje pélvico» llevaba demasiadas horas, y se volvía agotador tanto para la comadrona como para los médicos.  Joseph Mortimer Granville terminó con este problema en 1880 cuando crea una maquina eléctrica que podía usarse para masajear sin lastimar: el primer vibrador.

Para el Siglo XX ya era común su uso, llegó a rivalizar con el rubro de planchas y aspiradoras e incluso apareció anunciado en el catálogo Sears, junto a máquinas de coser y ventiladores. Definitivamente la presencia de vibradores en catálogos no generaba ninguna reacción en contra ya que era visto como un producto de uso 100% médico, como podría ser un nebulizador hoy en día. ¿Se imaginan encontrar un vibrador y en el mismo catálogo una licuadora?

Finalmente en 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad, sino un mito caduco, aunque esto no evitó que el vibrador pasara a formar parte de la historia sexual femenina


¿Te gustó esta historia? Por suerte actualmente existen vibradores de todas las formas, tamaños y colores. Si querés conocerlos todos, hacé click acá!

Deja un comentario